Una palabra me trajo el ángel

Una palabra me trajo el ángel que
me visita por la noche,
cubierto de silencio sin
más razón que ser.

Lejos como en un sueño,
una comarca oculta se abre
ante mí como un soritilegio.

Pendiente a la espera de ser
descubierto
un fruto nuevo en el árbol de la vida.

Mientras entre sueños deslumbradas las
caricias de sus alas se detienen en la curva
de algún cuerpo para ser reconocido,
para buscar en la mañana. 

Y en la tarde
me desespero por la ausencia,
con la piel ajada de mis 

manos como un labrador fiel 
que deja su arado cerca
como a un amigo 

que no se quiere despedir.

Qué evanescente figura maduró
temprano con la flor del cerezo,
que no me detuve a tiempo a
extender mi mano.

Y es la palabra que el ángel
me guardó
en secreto hasta descubrirla.

Y que la llevarán 
cabalgando en la mañana
caballos azules,
caballos azules,
caballos azules.
-2017-

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